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¿VALE LA PENA ESCRIBIR?

La escritura nace en el país de Sumer en Mesopotamia, a partir de un sistema inicialmente pictográfico, que con el tiempo logra  reproducir el pensamiento del hombre, sin embargo, aquella sociedad no pensó en ese entonces, en lo que hoy día se ha vuelto el acto de escribir. La forma de escribir,  se ha convertido  en la manera de reconocer el status del hombre, es por esto, que las sociedades limitan las posibilidades de  los menos favorecidos, al no permitir que el acto de escribir, se convierta en una forma de crecimiento personal, por ende,  para algunos es la más grande tortura y para otros el placer más grato que pueden llegar a tener, ¿pero por qué se da esto?, pareciera que el valorar la escritura en la sociedad de hoy es una manera de llegar a medir la capacidad económica y educativa del ser humano. Pero, se podría cuestionar ¿cuál es el sentido de la escritura en la actualidad?, ¿se escribe por escribir?, ¿hemos hecho difícil el acto de escribir?, en fin… ¿vale la pena escribir?…es hora de analizar.

Pareciera, que el escribir desde la escuela se vuelve lo más escalofriante, pues, no se te permite ser libre con el manejo de lo grafemas, como lo diría Sartre (s.f.) citado por Revista Latinoamericana Chasqui (2005, p.5)  (…) si producirnos nosotros mismos las normas de la producción, las medidas y los criterios y si nuestro impulso creador viene de lo más profundo del corazón, no cabe nunca encontrar en la obra otra cosa que nosotros mismos: somos nosotros quienes hemos inventado las leyes con las que juzgamos esa obra(…); de esta manera, querer enseñar a leer y escribir, o a expresar lo más profundo que los hombres intentan mostrar…su pensamiento…cuando está enmarcado en reglas y más reglas que sacuden su interés por dar a conocer lo que (en algunos casos) no son capaces de expresar con la oralidad, hace de la escritura toda una tortura. Porque no pensar por un instante, de que si se rompe los límites de la gramática tendríamos más y más escritores. Todo esto, no quiere decir que no se merezca rescatar la estructuralidad de la lengua, pero si permitirle el aprendiz, a ese aventurero de la escritura, la libertad de escribir (en sus inicios) sin prejuicios lingüísticos.

 

De esta forma, se podría decir que en la mayoría de los contextos sociales, el ser humano se ve abogado a escribir por necesidad comunicativa, como la manera elemental de subsistencia dentro de una comunidad; tan solo, en aquellos círculos “cerrados” los académicos y en los medios masivos de comunicación, se vislumbra la posibilidad de escribir, con el sentido del análisis frente a una realidad, pero, ¿quiénes son los que escriben allí?, si esto lo respondiera el antropólogo Henri Lévis Strauss (s.f.), citado por Christopher Johnson en “Derrida” (1998, P.14)  quien diría: “Durante miles de años y aún hoy, la escritura ha sido el privilegio de una élite poderosa…El único correlato histórico constante de la aparición de la escritura es la formación de las ciudades e imperios con un alto grado de diferenciación de castas y clases. La función primordial de la comunicación escrita es, por lo tanto, la de esclavizar y subordinar. La propagación del aprendizaje de la lectura y la escritura en los países occidentales estuvo acompañado por la extensión del control estatal”.

 

Aunque, pareciera algo retrograda este pensamiento, no está muy lejos de lo que es la cruda realidad, ya que, han sido pocos los humildes, que han luchado por  dejar en las letras sus ideas, para ser recordados a través de la historia; es evidente, que el sistema económico facilita el acceso a niveles educativos de calidad y que por ende, el hecho de escribir podría considerarse  un acto elitista. No obstante, a pesar de que la tecnología ha permitido la creación de espacios virtuales (blogs, páginas web), que han masificado el pensamiento de muchos, dando esa anhelada libertad de la escritura, sin embargo, el ser reconocido desde la producción escrita, es un campo de otro nivel. De esta manera, para los jóvenes se vuelve inoficioso el hecho de escribir, pues, depende también del acto de leer, situación dramática de la población colombiana, así pues, con una educación tan desigual, hace que el análisis de la realidad no se vea plasmado con equidad y calidad,  con el recursos de las letras.

Ahora bien, los profesionales de hoy se ven en la necesidad de ingresar a círculos de investigación, ¡esto no es que esté mal!, pero hasta el querer descubrir nuevas cosas, se ven envueltas en el manejo complicado de la producción de textos científicos (ponencias, working paper, artículos científicos) así, éste tipo de escritura, (para algunos…los menos capacitados) termina siendo la manera de ratificar lo difícil de escribir, en un mundo donde poco se lee y no se cree en la importancia de la escritura.

Pero, el panorama no tiene por qué verse tan oscuro, a pesar de las dificultades sociales, que hacen cada vez más difícil el proceso de educar en la importancia de la expresión escrita, se debe seguir insistiendo en creer que la sociedad requiere de seres capaces de analizar y criticar su entorno, por lo tanto, la escuela sigue teniendo la responsabilidad de orientar  la escritura (y en especial hacia la estructura de los textos científicos), para hacer a los profesionales más competentes, dentro de ésta sociedad que no deja de ser clasista, este compromiso, se puede ver reflejado en las palabras de Ciro Páez (s.f.) citado por Revista Académica U.C.P.R. (s.f.,p.56) quién en su texto “Leer y Escribir” sugiere lo siguiente: “Un maestro de escritura debe desempeñar para sus estudiantes el rol de la necesidad. Enfrentándolos a limitaciones arbitrarias, reduciendo para ellos el campo de lo posible, no los anula, antes bien, crea las posibilidades para que sus fuerzas se concentren y obren en las mejores condiciones posibles.”

 

Por lo tanto, la sociedad debería promover por igual, tanto la lectura como la escritura,  como una forma de motivar el crecimiento personal, los principiantes se seguirán sintiendo frustrados con cada regla gramatical que no fue cumplida a cabalidad, así, se seguirá aislando del circulo intelectual, aquellos que no logren ejercer la escritura con toda la pompa que le da la académica. Escribir, no debería ser difícil…pero el hombre en su afán de mostrar evolución, se ha olvidado en lo simple que puede ser la expresión, ¡entonces! ¿Quiénes son los culpables de hacer de la escritura algo inalcanzable?.

 

De esta manera, el seguir creando conciencia frente al difícil recurso de escribir, seguirá recayendo en los encargados de la educación,  mostrando las bondades que el expresarse desde lo escrito le deja al ser; quizás, la desigualdad social, limite su valoración en determinados círculos sociales y académicos, pues de no cumplir con sus criterios, seguirá alejando a aquellos que aún no logran dominar sus formas de analizar la realidad, pero sin duda…¡si vale la pena escribir! bien sea para conquistar un amor  o para lograr mostrar el resultado de una gran estudio, escribir es seguir un camino…un camino que se puede recorrer cuando quieres y cuando te deja de importar lo que piensen, al ser leídas todas tus ideas…! ¡escribe..!

 

Referencias bibliográficas:

 

Revista Académica e Institucional de la U.C.P.R. (2003). Escribir…¿Para qué?. [En línea] Retomado de: http://temporal.ucp.edu.co/paginas/terminadas/REVISTA%2066.pdf

Revista Latinoamerica de Comunicación Chasqui. (2005). Páginas de grandes periodistas. [En línea] Retomado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=6192

 

 

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