Un Website para opinar..!


Por: Mag. Ricardo Rico Guzmán.

I.E.R.D. San Antonio de Anapoima- Colombia.

 

Pareciera que cuando se habla de tradición oral, se hace referencia a viejas costumbres, que tan solo por la oralidad han logrado subsistir dentro de una colectividad. Pero, si no fuera por la imperiosa necesidad que tiene el ser humano en intentar explicar lo que lo rodea, quizás, la imaginación del hombre no hubiera prosperado tanto, a través de aquellos mitos, que ahora se consideran urbanos. Es por esto, que las “botellas de agua” se han considerado para algunos, la solución para que los caninos no se orinen en el lugar donde se ubique la botella. ¿Es mito o realidad?

De esta manera, sobreviven más costumbres como: la de coger telaraña para cicatrizar heridas de animales, el uso de las velas de cebo para tratar la pañalitis, el hecho de que una mujer embarazada no use hilos o agujas, pues se considera que puede nacer el niño con el cordón umbilical enredado en su cuello o del uso de bolsas con agua, para repeler las moscas; se podría seguir enunciando, innumerables costumbres que hasta hace poco se crían típicas de las zonas rurales.

botella

Teniendo en cuenta lo anterior, es fácil preguntarse, ¿de dónde surgió la idea, de que la botella de agua evita que los caninos se orinen justo en ése lugar? Esta costumbre que un día apareció en la provincia, dentro de la oralidad del ciudadano de a pie, pareciera que no tiene un origen establecido, tal vez es resultado del imaginario colectivo, como lo diría Cocimano, G. (2006) La vigencia de la cultura oral se hace evidente en las prácticas y productos de uso cotidiano entre las poblaciones desplazadas de los campos a las ciudades, en que estas últimas se han ruralizado, al mismo tiempo que los países se urbanizan. Todo esto sería comprensible, ya que, las comunidades rurales desplazadas por la violencia o por la simple necesidad de mejorar su condición de vida, han hecho que la oralidad escondida de los ancestros viaje de un lado a otro, pero todo esto sería razonable, si solo fuera aquellas ancestrales tradiciones, pero, ¿cómo se explica que en la modernidad, sigan apareciendo nuevos mitos, buscando explicar las cosas más simples de nuestra cotidianidad?.

De esta manera, la tradición oral sigue creciendo, desde una cosmovisión netamente comunal así, es que en la jerga común, se cree que el canino al verse reflejado en la botella se ahuyenta, pero es difícil de creer, pues un can tiene mejor visión de noche y le cuesta ver objetos a 30 cm, entonces, ¿cómo surge el  mito?, esto se hace inherente a la construcción propia de la cultura de los pueblos.

“La cultura de un pueblo no es algo que ya está hecho y que solo debe ser transmitido, sino algo que se hace y rehace todos los días, un proceso histórico acumulativo y selectivo sí, pero sobre todo creativo. Es en la creación donde siempre ha de ponerse el acento, pues de lo contrario se va cayendo en una concepción anquilosada de cultura como sí todo consistiera en decidir y hacer uso de un patrimonio inmutable, o casi. La creación no solo enriquece esta herencia, sino también la actualiza, adecuándola a los tiempos que corren para que dé respuestas, convincentes y eficaces a los nuevos fenómenos. Es justamente el hecho creativo que promueve el cambio cultural. Sin creación, la cultura se vuelve estática, se desvincula progresivamente de la vida real y termina convirtiéndose en una parodia de sí misma, en algo que se exhibe, no que se vive” (Colombres, 1991: 130).

Por consiguiente, se podría afirmar que en la actualidad vivimos en culturas hibridas, donde el individuo entra y sale de la modernidad, pues, emplea viejas tradiciones que siguen viviendo en esa mente colectiva, aquellas que se niegan a desaparecer por el agrupamiento colectivo, que busca sostener su identidad cultural y que  subyace en el surgimiento de nuevas, porque pareciera que la realidad del contexto, aún le hace creer al colectivo que la realidad puede ser interpretada desde sus propias creencias, a pesar de las concepciones científicas, que podrían refutar sus mitos en la mayoría de los casos.

Por ende, la cultura se seguirá enriqueciendo de aquellas tradiciones coloquiales, donde no desaparecerá  la botella de agua para evitar que los canes se orinen, donde, el agua aromática seguirá remediando dolencias, donde, los fantasmas y brujas seguirán existiendo en los pasillos de lugares; es decir, no dejaran a un lado la respuesta  a los interrogantes,  que a diario nos aquejan, de lo que no podemos explicar. El medio oral, será el camino para que persista en el imaginario colectivo, de lo que aún no se escribe como parte de una realidad, pero que sigue vivo en cada situación cotidiana de los habitantes de la Región del Tequendama.


Boito, María Eugenia (2000): La importancia de la oralidad en la cultura contemporánea. Revista Latina de Comunicación Social, 35 / Extra Argentina. Recuperado el 29/04/2016 de 2016 de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/Argentina2000/21 boito.htm

Cocimano, G. (2006). La tradición oral latinoamericana. Las voces anónimas del continente caliente. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, No 16. Pág. 23-26. Retomado el 1/05/2016 de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2098441

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: